Agua virtual en Puerto Rico

Agua virtual en Puerto Rico

Por: Glorynel Ojeda Matos

El agua es el recurso natural más importante. Algunos la llaman el “Oro Azul” del siglo XXI. Sin ella no pueden vivir las plantas, los animales, ni el ser humano. Es indispensable en la vida diaria, para uso doméstico, agrícola e industrial. Su cantidad existente permitiría satisfacer las necesidades de una población diez veces superior a la actual mundial. El mayor problema no es de cantidad, sino de calidad y distribución. Por todas estas características es que dialogar del agua es importante. Una vez se conoce su realidad, es meritorio pensar diferente acerca de ésta.

Día Mundial del Agua

En el 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas acordó declarar el 22 de marzo, como el “Día Mundial del Agua”. Desde entonces en muchos países se realizan eventos para crear conciencia sobre el uso, la conservación y la adecuada gestión del recurso. En los últimos años, se han elegido temas para crear conciencia de las interrelaciones entre el agua, las necesidades humanas y las actividades económicas. Se han convocado temas tan recientes como: Agua limpia para un mundo sano (2010), Agua para las ciudades: Respondiendo al Desafío Urbano (2011), Agua y Seguridad Alimentaria: El mundo tiene sed porque tenemos hambre (2012) y Cooperación en la Esfera del Agua (2013). Este año, las actividades del Día Mundial del Agua se llevarán a cabo bajo el tema “Agua y Energía”. Aunque son muchos los acontecimientos que tienen lugar en todo el mundo, el evento oficial de las Naciones Unidas se celebrará en la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) en Tokio, Japón.

Agua virtual: De lo global a lo local

Leyendo sobre estos eventos mundiales, que suenan a diálogos muy importantes, “mi mente corre más ligero que mis pies…”, como decía Sor Isolina Ferré, y me pregunto, ¿qué está ocurriendo en Puerto Rico en relación al agua? Es ineludible reconocer la pertinencia de estos temas, aunque resulte algo complejo establecer la relación entre la escala local y global.  Muchos perciben que temas como estos deben ser abordados desde los ámbitos de gobierno, y aunque así es en gestión principal, es justo decir que la sostenibilidad futura del agua será en gran parte el resultado de la nueva relación que todos desarrollemos con el recurso.

Es necesario destacar que el agua es un recurso que compartimos, y no solo a escala local. En la década de los noventa el británico John Anthony Allan, profesor del King’s College de Londres y merecedor del Stockholm Water Prize (que es algo así como el Premio Nobel del Agua), nos cambió la óptica por donde divisábamos el recurso agua y nos introdujo al término de agua virtual. El adjetivo virtual hace referencia al agua empleada para la producción de bienes y servicios, y es el hecho de que como producto final, no apreciamos de forma tangible la totalidad del agua empleada. Dado este concepto, se expresa que la globalización de los mercados está redistribuyendo los recursos hídricos por medio del comercio. Esto significa que cuando dos regiones geográficas intercambian productos, también intercambian agua virtual.

Por décadas en Puerto Rico se ha promovido la importación de todo tipo de productos como una medida para aprovechar las ventajas competitivas que ofrecen los mercados. Básicamente hemos dejado en manos de países extranjeros la producción de lo que consumimos y utilizamos. Productos y bienes, tan básicos como los alimentos y la ropa, son en su mayoría importados. Dado este hecho, se puede plantear que nuestro consumo de agua virtual está sobre externalizado a lugares como China, Estados Unidos, Canadá, España, Brasil, Costa Rica, República Dominicana, entre otros países. La medida de uso directo de agua no representa la cantidad real de agua necesaria para cubrir nuestras necesidades humanas básicas. Por tal razón, es que estas conversaciones que llevan a cabo los países en eventos como El Día Mundial del Agua, toman aun mayor importancia para nosotros. Entonces, si hipotéticamente estuviéramos presente en estos diálogos de escala global, ¿qué podríamos decir de Puerto Rico?

El Recurso Agua en Puerto Rico

En Puerto Rico la calidad del agua no es muy buena. El estudio 305B del 2010 de la Junta de Calidad Ambiental (JCA) para la Agencia de Protección Ambiental Federal (EPA, por sus siglas en inglés) resume la situación. Los ríos, estuarios, embalses y lagunas, son los sistemas que enfrentan problemas mayores de calidad de agua. Las aguas costaneras están en mejores condiciones en parte porque la salinidad del agua de mar mata los patógenos del agua dulce y el volumen del mar diluye los contaminantes.  Cerca del 60 por ciento de las casas usan pozos sépticos para las descargas sanitarias, así como miles de negocios, ganaderías e industrias domésticas. Se estima que existen entre Puerto Rico, Vieques y Culebra, de 550,000 a 600,000 pozos sépticos. Estos pozos en su mayoría son inadecuados para acumular y tratar las aguas sanitarias que reciben. Se estima que descargan aproximadamente 165 millones de galones por día de aguas casi crudas a terrenos, quebradas y ríos cercanos, contaminando las aguas superficiales y subterráneas con bacterias fecales, materia orgánica y los químicos presentes en detergentes y solventes domésticos y comerciales (Cartilla del Agua para Puerto Rico, 2013).

La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) opera 134 plantas de filtración y 60 plantas de tratamiento de aguas sanitarias a través de todo Puerto Rico. La red de distribución de agua potable que opera la AAA incluye aproximadamente 20,000 kilómetros de tuberías que conducen el agua al 97 por ciento de la población. (Quiñones, 2011) Esta red de distribución y plantas es sumamente compleja. Todas estas acciones de tratamiento, bombeo, transmisión y distribución consumen energía que le añaden valor económico al agua. Por eso, cuando repensamos las gestiones relativas al agua notamos su efecto dominó en el consumo y costo energético. Según datos en el Proyecto de la Cámara 1226 del 2013; “La AAA actualmente proyecta déficits operacionales para los años fiscales 2014 al 2018 que fluctúan anualmente entre unos $340 a $529 millones. Entre los factores que afectan mayormente la situación financiera de la AAA, se encuentra el alto costo de energía eléctrica. El gasto operacional de energía eléctrica es el segundo gasto más grande que tiene la AAA actualmente. Éste representa aproximadamente el 25 por ciento del total de su gasto operacional anual, el cual ha fluctuado entre $615 y $700 millones”. Es por esta razón, es que se le ordenó a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) que le otorgara una tarifa preferencial de energía eléctrica a la AAA. Esta tarifa preferencial de energía eléctrica es de 22 centavos por kilovatio-hora en los años fiscales 2014 a 2016. A partir del año fiscal 2017 y sucesivamente, la tarifa preferencial será de 16 centavos por kilovatio-hora.

Datos históricos de la producción de agua por la AAA comparados con la cantidad facturada establecen que aproximadamente el 63 por ciento del agua no está contabilizada. Esto equivale a unos 398 millones de galones por día en pérdida física o pérdida comercial. Esto incluye tres componentes: pérdidas reales por filtraciones, roturas y desbordes; hurto del agua; y consumo no facturado debido a diversos factores. Estudios llevados a cabo por consultores de la AAA sugieren que hasta el 50 por ciento del agua no contabilizada pudiera deberse al primer factor: pérdidas reales en los sistemas de distribución. (Water Accountability Pilot Project Final Report, 2009) A la actual gestión del agua, le sumamos que la mayor parte de los embalses principales de Puerto Rico sufren de sedimentación excesiva y pérdida de capacidad acelerada. Los embalses son los grandes depósitos para el almacenamiento del agua. Todas las cuencas hidrográficas (área natural de captación de agua) en la Isla experimentan eventos similares, aunque los datos del Servicio Geológico Federal (USGS, por sus siglas en inglés) demuestran que la erosión y transporte de sedimentos hacia los ríos es menor en las cuencas menos desarrolladas (Quiñones, 2010).

La industria que más agua consume es la agrícola. Considerando que a Puerto Rico se importa más del 85 por ciento de los alimentos que consumimos, se debe reconocer que el agua empleada para la producción de alimentos, no es la nuestra. Aunque el principal exportador de alimentos hacia Puerto Rico es Estados Unidos, también se importan alimentos de otros 58 países (Comas Pagán, 2009). Por tal razón, la baja producción agrícola y la alta dependencia de alimentos importados causa que las decisiones que comienzan hacer los países sobre a qué destinarán su agua pueda aumentar los precios de los alimentos que consumimos, nuestra inseguridad alimentaria y nos hace más vulnerable a eventos no esperados a nivel mundial.

Algunas de las agencias que tienen injerencia sobre el recurso agua son la AAA, la JCA, la EPA, el Departamento de Salud, y el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), entre otras. Son en total de 26 dependencias gubernamentales, 14 insulares y 12 federales.  Desafortunadamente, la gestión del recurso agua es una de las muchas que no han logrado subsanar la burocracia de las agencias gubernamentales y sus agendas programáticas.

La mayor ventaja que tiene Puerto Rico sobre otros países, es que ya se ha elaborado un Plan Integral de Conservación, Desarrollo y Uso de los Recursos de Agua, adoptado en el 2008 por el DRNA.  Este documento aspiraba a ser el mecanismo idóneo para dirigir el uso del agua, pero en la actualidad se utiliza más como enciclopedia de referencia, que como herramienta de acción. Es fundamental que a través de la implantación de este plan se oriente la gestión de gobierno, privada y ciudadana.

Desarrollo sostenible y el recurso agua

Aunque este diálogo se tornó expositivo, no podemos pasar por alto que una mejor gestión del recurso agua pone en progreso la consecución de los objetivos del desarrollo sostenible en todas sus dimensiones; económicas, sociales y medioambientales. La inadecuada gestión del agua puede limitar que el recurso  pueda ser dirigido no solo al abastecimiento residencial, sino que a fines más lucrativos, como pueden ser el turismo, la industria o la producción de alto valor.

Considerando la incuestionable importancia del agua para la vida y las actividades que la sustentan, reflexionemos sobre el rol qué estamos asumiendo como isla y ciudadanos.  Como país debemos comenzar a pensar, ¿a qué uso vamos a destinar nuestra agua?, y establecer estrategias hidrológicamente viables. Una planificación basada en prospectiva y alertas tempranas podría ser un camino interesante para explorar, dado que permitiría adelantarse a los eventos que bajo las condiciones de gestión inadecuada y dependencia estamos expuestos. Es importante que despertemos a la realidad de nuestros asuntos con el recurso agua. Como sociedad debemos comprender que tenemos  una relación más compleja de lo que creemos, con el mundo y sus recursos. No solo los gobiernos sino que también los consumidores y la sociedad en general pueden jugar un papel importante para alcanzar una mejor gestión del recurso agua. “Las consecuencias económicas del mal uso del agua son demasiado contundentes para ignorarlas. La falta de atención a la conservación de los recursos naturales le puede costar mucho dinero e inconveniencias a Puerto Rico” (Cartilla del Agua para Puerto Rico, 2013).

Consecuentemente, es importante que comencemos a incorporar en nuestra agenda de país, el desarrollo de indicadores para medir la sostenibilidad de los recursos de Puerto Rico. Se deben generar los posibles escenarios para la Isla, buscando la optimización en el modelo de desarrollo. Una gestión adecuada del agua es importante para proporcionar a las futuras generaciones estabilidad social y económica en un medioambiente saludable. La educación sobre el recurso agua puede promover un compromiso generacional de responsabilidad ciudadana. No podemos perder la perspectiva, y olvidar nuestra esencia, nuestros valores y la trascendencia de nuestras decisiones. Puerto Rico tiene el capital humano y la capacidad de innovación, para que la planificación e utilización sostenible del recurso agua sea nuestra norma y no la excepción.​

Notas bibliográficas

Comas Pagán, M. (2009). Vulnerabilidad de las cadenas de suministros, el cambio climático y el desarrollo de estrategias de adaptación: El caso de las cadenas de suministros de alimento de Puerto Rico. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, Puerto Rico: UMI Dissertation Publishing by ProQuest.

Gregory Morris Engineering PSC. (2009). Water Accountability Pilot Project Final Report. San Juan, Puerto Rico: Autoridad de Acueductos y Alcantarillados.

Lugo, A. E., García Martinó, A., & Quiñones Márquez, F. (2013). Cartilla del Agua para Puerto Rico. Acta Científica 25(1-3):4, 2011.

Quiñones Márquez, F. (11 de noviembre de 2010). Disponibilidad, Condición y Manejo de los Recursos de Agua de Puerto Rico. Resumen Ejecutivo. San Juan, Puerto Rico: Simposio de Urbanismo.

Quiñones Márquez, F. (2011). Recursos de Agua de Puerto Rico. Recuperado el marzo de 2014, de Autoridad de Acueductos y Alcantarillados: http://www.recursosaguapuertorico.com/AAA.html

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