Puerta de Tierra, estamos a tiempo.

Puerta de Tierra, estamos a tiempo.

 

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Este pequeño artículo sirve, en parte como resumen de las vistas públicas de la Legislatura Municipal de San Juan y también de invitación a los ciudadanos y ciudadanas, que no están tan al tanto, a involucrarse, porque todo proyecto financiado con fondos públicos es asunto de todas y todos. Me gustaría hacer una invitación abierta a no dejarse cegar, engañar o manipular por el miedo a los lenguajes codificados que se encuentran en los planos o dibujos de urbanistas o arquitectos. Invitación que recae en la necesidad de cuestionar audazmente cualquier posibilidad de engaño, hiperbolización u omisión que, con mucho talento, pueden llegar a presentar los profesionales de la construcción. Todo profesional del diseño puede engañar y manipular, eso debemos tenerlo muy claro, y está en la ética asumida (y pocas veces exigida) del profesional que un proyecto o diseño muestre el futuro tal y como lo ve el creador. La primera falta sería dibujar elementos que, por presupuesto limitado, jamás podrían estar en el lugar. También se puede manipular con dibujos de árboles que no serán sembrados, o que jamás proveerán la sombra que el programa de dibujo permite hacer en las pantallas de las computadoras. Las escalas son un gran problema cuando el político que “financia” y endosa el proyecto habla de un mínimo impacto y en los planos es palpable el territorio abarcado verdaderamente. Invito, mediante lo que detallaré más adelante, a involucrarnos en todo lo que tenga que ver con financiamiento público, espacio público, bienes patrimoniales, y en el diseño urbano que -para bien o para mal- articulará nuestro recorrido por la ciudad. Hay que tener muy presente que el diseño urbano puede ser amable, armonioso y hacernos sentir bien recibidos e invitados al paseo, o puede echarnos de lado por no poder asumir los costes de las actividades de consumo que se llevarán a cabo en el espacio que -el algún momento- fue público.

Creo preciso comenzar la discusión con una frase importante: “Estamos a tiempo”. En la vista pública de la Legislatura Municipal de San Juan una legisladora comentó que “el proyecto ya está muy avanzado” y, aparte de la remoción de suelo y el derrumbe arbitrario de la naturaleza costera, el proyecto no está nada avanzado. Se está a tiempo para una revisión seria y concisa sobre diseño y su radio de afectación, entiéndase por esto: las comunidades aledañas, los pequeños comerciantes, el patrimonio histórico encontrado (restos arqueológicos de las antiguas murallas que deberían formar parte del diseño urbano) el tráfico del auto y de los peatones, e incluso los efectos en el presupuesto (y endeudamiento) del País. Se estaría mucho más a tiempo si las vistas públicas, los procesos de permisos y la participación ciudadana se hubiesen realizado conforme las leyes y reglamentos, pero no todo está perdido porque no se trata de una utopía, se trata de que las agencias de gobierno cumplan con su deber de aplicación y fiscalización de sus propios reglamentos.

El Paseo de Puerta de Tierra se trata de un proyecto de un solo lado de la carretera, dando su recorrido paralelo al mar. Es un paseo que tendrá dos barreras laterales fatales para el uso del espacio diseñado, la primera es la calle y la segunda, una gran cantidad de edificios que no tienen su fachada dando hacia el mar, y por lo tanto, se trata de unas altas y tristes paredes que formarán parte del paisaje. Considerando que el diseño de Proyecto tiene dos terrazas, una de 6 pies de altura y la otra de 13 pies adicionales, comenzamos a ver que también es un factor que afecta a aquellos que se transporten de diferentes maneras por la calle, tendrán, sin lugar a dudas, un paisaje limitado por dos gríngolas de cemento, las paredes y las terrazas. Se nos está arrebatando el mar con un diseño urbano que es pura contaminación visual, dura y gris,  y que representa una ideología del espacio dominada por los trazos de algún demiurgo que desconoce las preocupaciones, las necesidades y los placeres de la sociedad. Dudo mucho que los ciudadanos prefieran pagar más, mucho más, por un proyecto que emplea materiales y diseños que no solamente afectan el paisaje urbano, sino que por su falta de armonía representa un aumento exponencial de los costes de mantenimiento, costes que jamás salen a la luz cuando se corta la cinta en la fiesta de inauguración.

En el Reino Unido se construyó el “Banco más largo” del mundo, con materiales reutilizados, el proyecto en sí se trataba de reactivar el espacio costero, incluir participación ciudadana y reciclaje como ejes fundamentales del proceso. Lo lúdico y divertido del banco y del diseño del frente marítimo se logró con la participación de niños y niñas en el diseño. Estamos hablando de un proyecto de bajísimo coste, con el beneficio ambiental de no utilizar materiales nuevos (que implica un ahorro económico) y utilizar materiales reciclados que fueran suficientemente fuertes para aguantar los embates del salitre. Por lo tanto, no se trata de no tener un paseo, se trata de hacer todo lo humanamente posible para que sea un paseo de cumpla con los requisitos ciudadanos, con su amplia participación y que tenga como norte una economía presupuestaria (o el no endeudamiento irracional) y que se adapte a las nuevas y necesarias tendencias de reciclaje que el Planeta y su capacidad de acarreo está exigiendo. En resumen, no se está en contra del Paseo de Puerta de Tierra. Se está en contra de ese diseño que deja ver entrelíneas una privatización inminente por los altos costes de mantenimiento y por el tipo de comercio que albergarán las terrazas. Se está en contra de la violación de artículos constitucionales, del código civil y de propios requisitos de permisos de diversas agencias, incluyendo el Municipio de San Juan.

Ahora, sin más, me gustaría hacer un resumen de la Vista Pública Para Investigar la Construcción del Paseo de Puerta de Tierra publicado en la web el 21 de febrero de 2015, por el Municipio de San Juan. El primer comentario al respecto es que resulta un insulto a los ciudadanos que el Sr. García, vice alcalde del Municipio de San Juan, quien primero depone en la vista pública, reconozca que no ha visto el proyecto del Paseo de Puerta de Tierra, donde se reconoce que el municipio ha endosado un proyecto sin saber el sentir de la ciudadanía sobre el mismo. Una legisladora le pregunta: “Y por último, ¿Usted vio la estructura de la terraza? ¿El diseño completo del paseo?” a lo que el Sr. García responde: “Yo, personalmente, no”. El hecho mismo de que un administrador público, con un rol importante como el que tiene él, vaya a deponer sobre un proyecto urbanístico sin haberlo visto antes resulta frustrante y altamente repudiable por parte de los ciudadanos y ciudadanas que, no solamente se presentaron a las vistas, sino que han hecho hasta lo imposible por penetrar en la capa impermeable de AFI para la obtención de los planos de construcción y a eso se le suma el largo tiempo dedicado a nutrirse sobre tema para poder presentar con datos claros y concisos la información que ha sido ocultada por la falta de transparencia en este tipo de asuntos en el País.  Entre otros temas, que podrá ver el lector en el enlace de la vista pública, está el asunto del mantenimiento de la estructura, donde no está estipulado quién lo da y no hay negociación concreta al respecto. Este tipo de cosas son lagunas en el procedimiento que pueden llevar a unas ambigüedades muy peligrosas a la hora de la ejecución, primero porque tomará a la ciudadanía por sorpresa y segundo, porque el presupuesto de mantenimiento puede dispararse por no haberse estipulado y discutido en las vistas públicas del proyecto mismo.

Las intervenciones de ciudadanos, organizaciones y profesionales fueron admirables, porque no solamente detallaron los problemas colaterales del Proyecto, sino que pronunciaron una y otra vez la dificultad y la falta de transparencia en la adquisición de planos, dibujos y destinaciones presupuestarias.

La primera intervención la hizo la Arquitecta Olga Badillo, donde habló de la pavimentación masiva, describió las terrazas en voladizos y las escalinatas. Explicó el proceso de acceso a los documentos y los describió como uno muy difícil. También aclaró un punto extremadamente necesario en el debate, y es el error que se ha cometido en mencionar que la terraza mide 4,700 pies cuadrados, pero los permisos de construcción y los planos custodiados por AFI confirman que solamente la terraza (sin incluir el trayecto de la terraza al Capitolio y de la terraza al Escambrón) es de unos 24, 393 pies cuadrados. Lo construido se elevaría a unos 46, 405 pues cuadrados. La arquitecta confirma que el área de ocupación es de 27% más grande que la huella que hace el Capitolio en el terreno. Afirma la arquitecta que: “Esto no es un pequeño parque para el disfrute de los ciclistas y de los caminantes”, y continúa “Se alega que la terraza al mar no obstruye las vistas al mar. Esto es falso. El nivel de la calle se encuentra 6 pies por debajo del techo del primer nivel que está parcialmente enterrado. Y la terraza con pérgola del segundo nivel proyecta más de 13 pies adicionales por encima del nivel de esa terraza.” También cuenta que la pared longitudinal que contará en forma de mural la historia de San Juan sube 6 pies por encima del nivel de la calle. La arquitecta desmiente los alardes de sombra y vegetación del Paseo porque “proporcionalmente las áreas construidas son mucho mayor a las áreas verdes” factor que imposibilita esa sombra que solamente ha sido proyectada verbalmente. Badillo hace hincapié en que “el paisajismo es diseñado y va a requerir irrigación artificial”. Esto, sin duda, representa un gasto adicional que pudo haber sido evitado con un diseño más ecológico y autosuficiente basado en los procesos naturales de lluvia, escorrentía y almacenamiento de aguas pluviales. Una de sus conclusiones son que “con este proyecto se derrotan los parámetros de un desarrollo pasivo”.

 La segunda deponente es Michy Marxuach, residente del viejo san juan desde 1987, co-fundadora de Beta Local. Marxuach enumera 5 asuntos emblemáticos de lo que no debemos hacer y que cuentan con un denominador común: la falta de visión y la falta de abandonar esas malas ideas y malas decisiones que hemos hecho antes. Los cinco asuntos son:

  1. Mal juicio en la utilización de fondos públicos
  2. Aberraciones urbanas y nociones desfasadas de lo que significa el valor del espacio construido y el no construido.
  3. Ocupación de terreno público para usos privados y agendas político-partidistas.
  4. Carencia de participación ciudadana en los procesos
  5. Y el impacto negativo ecológico en el ultimo litoral costero no construido en San Juan.

Marxuach dice que “incorporar nueva vegetación y un paseo seguro no guarda proporción con la inversión de 40 millones de dólares”. También nos hace recordar las inversiones/gastos que representan los proyectos de Bahía Urbana y el Paseo de los Presidentes, proyectos sin participación ciudadana, con altos costes de construcción y de mantenimiento y con un uso ciudadano del espacio muy cuestionable. La residente del Viejo San Juan también trae a colación otras formas de inversión de los 40 millones de dólares para reactivar la comunidad y los comercios en Puerta de Tierra, ayudando a la ciudadanía y a la economía local. Marxuach, cerca de terminar su ponencia, dice: “No quiero pensar que lo que buscamos es un país de maquetas sin contenido”.

El señor Rubén Soto Falcón, residente de la Calle de la Cruz, se pregunta: “¿Cómo era posible que un proyecto de esa envergadura se implantara sin la más mínima consulta de los ciudadanos de San Juan? Allí nos fuimos enterando que la reunión era meramente informativa. Ya todo estaba planchado.” Esta pregunta y este comentario en relación a las reuniones efectuadas a finales del 2014 para presentar un proyecto que carecía de toda posibilidad de modificación, condenando al espectador a un ejercicio fútil donde se vende algo que ya está comprado.

Posteriormente, interviene el señor Nelson Pérez Espinosa de la Coalición Playas para Todos, que se especializa en el derecho de los ciudadanos al acceso a las playas. El señor Pérez, cuenta que “El Proyecto, una vez analizado por la exposición de la licenciada Grace Santana de AFI (10 de febrero) aclaró a las preguntas de los legisladores de que no habían acceso a las playas y tampoco iban a haber estacionamientos públicos gratuitos.” Por lo tanto, se trata de una obra que ha obtenido permisos y de unos permisos que no han cumplido con la política pública del país. Pérez menciona el Artículo 6.19 de la Constitución, el Código Civil para hablar sobre el disfrute de los bienes públicos y reglamentos de la Junta de Planificación. Cita la Ley 3 donde “es política pública del Estado Libre Asociado de Puerto Rico garantizar a sus ciudadanos el libre, continuo acceso marítimo peatonal a las zonas marítimo-terrestre establecida en nuestro ordenamiento jurídico.  “Esto no es un permiso más, estamos hablando de terrenos públicos, con fondos públicos para uso público.”, recalca. Y concluye al decir que: “Aquí la legislatura y el pueblo de Puerto Rico tienen que estar enterando sobre qué se está haciendo con sus playas, con sus dunas, con su dinero.” El señor Pérez Espinosa pide que se cumpla con la política pública, con el acceso a personas mayores, rampas para personas con dificultad de movimiento, en fin, que se cumplan los mínimos que estipulan las políticas de acceso.

Luego, presentó ponencia Ángel Javier Jiménez, ingeniero y residente del Viejo San Juan. El ingeniero dijo que: “Sí estamos de acuerdo con un paseo seguro e iluminado para peatones y ciclistas. Pero no acosta de que esto le de la espalda a Puerta de Tierra, de nuevo. Estamos de acuerdo con los cambios de la ruta de la AMA que benefician enormemente –como nos ha comentado la Comunidad de Puerta de Tierra-, pero no a los tapones que sabemos que vendrán con los cambios de carriles. Sí estamos de acuerdo con los espacios con vistas maravillosas y árboles autóctonos utilizado la maravilla de la geografía del litoral norte para que sea un deleite de todos los ciudadanos. Esto ayudaría realmente a traer gente al área. Pero no podemos estar de acuerdo con sembrar cemento frente a un asilo de ancianos, para poner una estructura que nada tiene que ver ni con Puerta de Tierra ni con el Viejo San Juan”.

Como hemos visto, se tratan de ponencias muy diversas en sus reflexiones y nos abre el abanico de opciones para entender de qué manera el Proyecto de Puerta de Tierra afectaría a la vida urbana, comenzando por el acceso a las costas, complicaciones en la transportación, costes de mantenimiento, un diseño para el consumo en el restaurante que se construirá, obstaculización del paisaje urbano, contaminación visual, atentado al patrimonio histórico y arqueológico, etc. No creamos que porque “el proyecto está avanzado” está todo perdido. En otras costas del mundo, con el proyecto terminado, se ha logrado derribar la edificación por no cumplir con las políticas públicas y los derechos de los ciudadanos.

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Debemos preguntarnos, ¿Por qué un paseo lineal tiene que ser incompatible con unas palmas, restos arqueológicos y las justificadas exigencias de los ciudadanos y ciudadanas? Queremos proyectos con preservación de memoria, con yuxtaposición de las preexistencias y las nuevas ideas, con diseños amables y, en especial, flexibles que permitan evitar el riesgo de “elefantes blancos” groseros cuya única característica agradable sea la buena vista al mar para los que puedan pagar un estacionamiento, o una mesa de restaurante.

Y debemos considerar que términos urbanísticos el proyecto ‘incompleto’ en su diseño y forma puede llegar a ser el más completo éticamente y presenta gran trascendencia ideológica (bastante democrática y con apetito de justicia) si se hace con la intención de ser un proyecto-oído, un proyecto que escucha, siente y que no solamente visibiliza al ciudadano, sino que reconoce que sin su participación, simplemente, no hay proyecto, porque no hay sujetos a quienes dirigirlo. Es la virtud de un proyecto que no se ate a la presentación y emulación de códigos indescifrables, sino que los códigos se sean los encargados de descifrar las necesidades del espacio y sus habitantes. La grandeza del proyectista (y del que otorga el proyecto) está en saber que lo aparentemente incompleto termina siendo completo en tantas otras áreas sociales que sobrepasa cualquier perfección y aparente elegancia del diseño codificado. En un proyecto cerrado, que se presenta como última palabra y donde no hay espacio para la edición, el creador se hace cómplice (aunque no sea su deseo) de una imposición de cierto tipo de cultura urbana que no necesariamente deseada o necesitada por las ciudadanas y ciudadanos. Cierro con una magnífica cita de Lefebvre en el libro Espacio y Política: el derecho a la ciudad II, “No se trata de localizar en el espacio preexistente una necesidad o una función, sino, al contrario, de espacializar una actividad social, vinculada a una práctica en su conjunto, produciendo un espacio apropiado.”

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