Estorbos Públicos y la Conquista Comunitaria. Parte I.

Estorbos Públicos y la Conquista Comunitaria.

Parte I

Por Mariana del Alba López Rosado

12745537_525165067662331_1451161990813702529_n

Puede darse el caso de que vivamos cerca de -o coexistamos con- espacios abandonados, con viviendas vacías que se van deteriorando con el tiempo mientras van desarrollado una sensación de vacío que, con el pasar de los meses o años, abona al nacimiento de una sensación de abandono, de peligro y de una muerte -anunciada- del barrio o vecindario. Ahí entra la importancia de la organización ciudadana, de los líderes comunitarios, de las organizaciones comunitarias y de las fuerzas políticas que apoyan proyectos o políticas públicas que -desde la pequeña escala- garantizan la gestión de espacios que, de otra manera, seguirían siendo estorbos, puntos de droga o, en fin, serían la sede de una serie de usos que afectan la vida cotidiana de los vecinos y vecinas. Aquí hablaremos de varios elementos: de la urgencia de apropiación del tema por parte de las comunidades, la resignificación de la palabra y los métodos de expropiación, de la proyección de que nuevas formas de rehabilitar los barrios es posible y de que el epicentro de ideas y propuestas puede y debe venir de las comunidades, hablaremos de cómo va el proceso hasta el momento y de cuánto se necesita de la población, tanto individuos como organizaciones, para que proyectos de ley impulsado por los ciudadanos/as puedan llegar a la cosideración de los políticos, que se abra el proceso democrático de vistas públicas y finalmente, sea una herramienta para conquistar la ciudad, conquistar nuestros barrios y su sano y justo desarrollo.

Primeramente, uno de los elementos destacables en esta conquista de la ciudad es que existen -hasta el momento-  dos conceptos que necesitan llegar a la redefinición y a la apropiación práctica de la nueva forma de entenderlos. El primero, la expropiación. Ese concepto que, por largos años, ha significado dolor, sufrimiento, ruptura de barrios y comunidades, desplazamientos de comunidades para levantar proyectos millonarios y que ha llevado a la demonización -bastante lógica- de la palabra. Las comunidades de Puerto Rico tienen las ideas muy claras: hace falta darle otro significado a la expropiación, no puede ser que siempre sea algo malo y es por ello que ha llegado momento de que -tanto el concepto como la herramienta legal- comiencen a ser empleados para la mejora y el desarrollo sensible y sostenible de un espacio donde habitan personas, donde conviven e intercambian, ese espacio que les ha hecho rechazar el rol de espectadores para levantarse como protagonistas. Para ello es importante que entendamos algo, que una propiedad privada en abandono, sin herederos, con deudas impagables, y siendo un estorbo visual y social, afecta directamente lo público, afecta el espacio compartido, el espacio común y la economía y desarrollo de la zona. Es por ello, entre otras cosas, por lo que se considera justo, necesario y vital resignificar ‘la expropiación’, que se defina y se utilice en beneficio de las comunidades, de sus necesidades y más puros intereses.

El segundo concepto, sería más bien un conjunto de palabras, y busca llegar a crear una dicotomía que es tan necesaria como importante para el nuevo lenguaje que, desde las comunidades, se busca adoptar. El segundo viene siendo, entonces, el reemplazo de Alianzas Público-Privadas (APP), por Alianzas Público-Comunitarias (APC). Las intenciones son claras: darle al gobierno una terminología que pueden poner en práctica, una terminología que es una invitación al diálogo, a la negociación y al trabajo colectivo entre los diferentes sectores; y darle a la comunidad el empoderamiento sobre la capacidad de ella misma de crear alianzas, de entrar en el terreno político y de luchar por presentar y defender los objetivos comunes. Entiendo pertinente iniciar con las redefiniciones y apropiaciones del lenguaje por su carácter estratégico y por ser una herramienta fundamental para lo que viene a continuación. Es esto, sin lugar a dudas, la forma en la que se articula un movimiento comunitario que lleva mucho tiempo debatiendo, mucho tiempo bajo la sombra de las alianzas público- privadas que han sido las gestoras de los desplazos y expropiaciones y que han ignorado el sentir y la creatividad de las comunidades. Es ésta una de las instancias históricas en las que se está resignificando el lenguaje común junto a los procesos de lucha y conquista de lo público. Es éste un momento que no podemos perdernos, que debemos levantarnos como protagonistas y pensar en las nuevas formas de articular la ciudad y sus políticas públicas.

Las comunidades (Consejo Vecinal Sagrado Corazón, Asociación Desarrollo Comunitario Tras Talleres, Asociación Residentes Apolo II, Vecinos de la Plaza del Mercado de Santurce, Brigada PDT en Puerta de Tierra, entre otras) y las organizaciones (Casa Taft, La Maraña, En la Grama, Pensar Urbano, Rehabilítala.com, Inversión Cultural, entre otras) han presentado un proyecto del ley en la Cámara de Representantes de Puerto Rico junto al representante Luis Vega Ramos.

El Proyecto de Ley es el P. de la C. 2583 del 18 de agosto de 2015. Puede verlo aquí. Este proyecto busca enmendar el Artículo 912 del “Código Civil de Puerto Rico de 1930”, a los fines de destinar a los gobiernos municpales los inmuebles declarados estorbos públicos, sin titular ni heredero puedan ser vendidas, donadas, cedidas o arrendadas según la Ley de Municipios Autónomos de Puerto Rico. La Exposición de Motivos dice que:

“Una propiedad declarada estorbo público, en la mayoría de los casos, atenta contra la salud, la seguridad, el valor de otras propiedades y el atractivo de las mismas comunidades, y representa un gasto de fondos públicos, con un claro desenlace negativo para el re-desarrollo de los estos espacios y/o propiedades abandonadas para beneficio de la toda la comunidad.

Siguiendo el ejemplo de ciudades como Detroit, resulta imperioso atender este problema que bien se describe en el informe del “Detroit Blight Removal Task Force”: “El abandono es un lastre para la comunidad. Un sifón para la vitalidad de la ciudad. El abandono es un fuerte disuasivo para la inversión económica y una probada amenaza para la seguridad pública. El abandono puede ser una fuente de desolación o de frustración de quienes han sido testigos de la decadencia de un determinado edificio o barrio con el pasar del tiempo.”

Este proyecto facultaría a los Municipios de Puerto Rico para hacer alianzas con las comunidades para que sea, entonces, la Alianza Público-Comunitaria la que identifique las necesidades, los usos que se le pueden dar al esapacio, el mantenimiento requerido para su funcionamiento y evitar que, como pasa hoy en muchos espacios, los estorbos públicos se conviertan en zonas vulnerables en términos de seguridad, en términos estéticos y económicos (pues degradan el valor de las propiedades que se encuentran en su entorno). Son muchísimos los elementos que hacen que un estorbo público sea una amenaza para la sana convivencia de los vecinos y vecinas y son muchas más las necesidades que se pueden identificar para darle un uso cívico, social, recreativo, cultural, etc., a estos espacios. Las propiedades abandonadas no deberían existir y toca hacer lo pertinente para que así sea. Aquí vemos la importancia de la ley y en su reclamo por darle darle una herramienta a los municipios y a los barrios y comunidades para poder autogestionar espacios -expropiados- con el fin de que la comunidad pueda apropiarse de ellos. Esta ley tendría un incontable número de beneficios para reestructurar un tejido urbano dándole usos diversos (culturales, educativos, cívicos, salubristas, etc.) a estos espacios abandonados que son cercanos  a -o están dentro de- las comunidades.

En Puerto Rico vivimos nuestro día a día desplazándonos por un tejido urbano desparramado, de baja densidad, con gran culto a la hegemonía del auto y -aunque no creo que sea necesario entrar en los detalles de cómo se formó o cuáles fueron sus responsables- considero que es vital destacar una solución que ofrece este movimiento comunitario y este proyecto de ley para enfrentarse con soluciones concretas a las pasadas décadas de construcción y ‘urbanización’ sin un Plan de Usos de Terreno. Lo que sí es importante es destacar una cosa: este proyecto de ley es una de las soluciones que se necesitan para reestructurar y rehabilitar el sentido de comunidad y todo lo relacionado con el uso del espacio público por los ciudadanos y ciudadanas. Esta herramienta es una pieza clave para proveerle servicios a personas mayores o a niños/as que no pueden conducir y que no tienen por qué verse limitados en el disfrute de actividades culturales o servicios públicos diversos por la distancia o por la extrema dependiencia de algún familiar o responsable. Ésta es una forma de llevar comunidad a la comunidad desde la propia comunidad y de que los espacios comunes sean -y estén- al servicio de los vecinos y vecinas. Sin duda, dentro de todo lo que queda por hacer para acercarnos a un país más sostenible y más responsable para con las futuras generaciones, es vital crear espacios donde podamos movernos caminado hacia la diversidad de ofertas de servicios públicos y comunitarios que tomen forma en ellos. Se puede disfrutar de todo esto sin la dependencia del auto y sin miedo a caminar en una calle vacía porque la poblaremos y nos apoderaremos del espacio público y colectivo para, finalmente, conquistar la autonomía y  libertad que la ciudad tiene para ofrecernos.

 

[Las siguientes partes de esta serie de ‘Estorbos Públicos y la Conquista Comunitaria’  tratarán el tema del P. del S. 1556,  Ley para la Revitalización Económica, Social y Cultural de Santurce y el Proyecto del Senado 1546, para facilitarle a los municipios la adquisición de estructuras en desuso o abandonadas, también se discutirá el proceso de evaluación y diálogo entre las Alianzas Público-Comunitarias, podrán ver vídeos de exposiciones de líderes comunitarios y organizaciones y toda la evolución del proceso a través de este Blog. Si están interesados/as a escribir ponencias para las vistas públicas, pueden escribir un mensaje y me pondré en contacto con ustedes, con todos los detalles y las posibles fechas]

Anuncios