La cancha común: las voces y el corazón de las comunidades. Por Omayra Rivera Crespo.

La cancha común: las voces y el corazón de las comunidades.

  Autora: Omayra Rivera Crespo, PhD.

 

Un equipo, un compartir, intercambio de ideas, aprendizaje y jugadas estratégicas. Acompañados de un dirigente, cinco atletas se encuentran con un objetivo en común. Tienen claras sus necesidades y limitaciones. Cada uno aporta sus destrezas y trabajar en equipo los hace más fuertes. La bola les pertenece a todos y no importa quién la tenga si no hacía dónde se dirige. Se cansan, muchas veces se caen y cuando uno no puede más el otro lo releva. Tienen recursos y tiempo limitado, con un intermedio largo y dos cortos para enmendar errores y trazas nuevas estrategias.

¿Por qué es importante la cancha? La cancha es su lugar de encuentro, donde todos se sienten uno y establecen sus objetivos. ¿Por qué es importante el dirigente? Porque con su experiencia y conocimientos es quien los ayuda a organizarse, establecer la estrategia y trazar la ruta hacia su objetivo. ¿Por qué es importante el equipo? Porque no es posible lograr su propósito por separado, necesitan el conocimiento de todos los miembros del equipo y así se complementan. El juego no es fácil, claro que no. A veces se pierde y muchas veces duele, por supuesto que sí. ¿Por qué regresan a jugar? Porque es lo que permite que sigamos trazando metas y logros.

Cuando varias personas se reúnen para crear un proyecto en común éste se convierte en una parte importante de sus vidas. Es el reflejo de sí mismos, no sólo de lo que necesitan sino también de lo que añoran.

Cuando este proyecto es parte de su entorno construido saben que es o será escenario y espectador de sus actos cotidianos, que alojará y cobijará sus vivencias, que será el soporte de sus pasos.

En los procesos participativos que he dirigido o he sido parte (con estudiantes, como parte de la oficina de alianzas del Municipio de San Juan, sola o con colegas), en diversas comunidades el espacio de la cancha es uno muy importante. Ésta, no es solo para jugar baloncesto u otros deportes sino también para hacer reuniones, talleres, tutorías, fiestas de barrio y otras actividades. Es un espacio neutro, de uso público, que tiene la amplitud que muchas veces no tienen las calles. Mantenerla iluminada, techada (porque vivimos en el trópico y nunca sabemos cuándo caerá el aguacero) y en óptimas condiciones es fundamental pues asegura su uso constante y evita que se convierta en centro de actos delictivos. Es donde niños y adultos juegan, símbolo de una actividad sana que aleja a los jóvenes de los vicios (que pueden ser varios y de todo tipo, como el exceso de los videojuegos). También es símbolo de la interacción social. Invitar al equipo de otro barrio a tu cancha es como invitarlo a tu casa.

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Qué quizás deban haber canchas comunes entre barrios, posiblemente. Qué es también un símbolo territorial, así es. Pero el dirigente del proceso participativo y/o el técnico diseñador que ayude a mejorar o darle forma a los reclamos de la comunidad debe sentir empatía y analizar la base de estos reclamos. Quizás se diseñe y construya o mejore la cancha común, pero quizás se convierta en un centro de actividades, un parque, un anfiteatro o una biblioteca. La cancha es el símbolo identitario, el espacio que aloja vivencias y cobija los sueños de una nueva generación.

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En la comunidad de Alto del Cabro los jóvenes han improvisado una cancha dentro de una ruina con un fantástico collage de losas criollas. Por otro lado, en la comunidad de Venezuela llevan años esperando porque se les construya una cancha donde los niños puedan jugar. Finalmente, en la comunidad de Capetillo niños y jóvenes esperan y desesperan porque se teche su cancha. Éstos, son los mismos niños y jóvenes que han ganado el Premio Campeón Medioambiental 2016 otorgado por la EPA, junto al líder comunitario Ángel Guevárez, por crear un huerto, vivero y bosque en un espacio que solía estar lleno de basura y escombros. El propósito de esta cancha, al igual que el del huerto, no es sólo que puedan jugar, es que puedan reunirse, aprender, compartir y ocupar un espacio merodeado por los vicios y la decadencia, apoderándose de él.

Al igual que estos casos hay muchos otros y por ello es importante escuchar las voces de los habitantes y comprender que una de las cosas más importantes para cada comunidad es tener un espacio común, un corazón que pueda latir y sentirse día a día a pesar de las adversidades.

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